Yo comencé a hablar el lenguaje celestial (español) en el año 1978, teniendo yo 13 años. Tome un año de castellano en la escuela secundaria y el maestro que me enseñaba se llamaba Sr. Roan. El había sido un misionero en centro América y al regresar a los Estados Unidos llegó a ser un maestro de español y yo fui su estudiante. Casi no me acuerdo de ninguna de las cosas que me enseñó y un año en el aula apenas produce un hispanohablante. Pero una de las cosas de que me acuerdo bien es la palabra “ojalố. Sr. Roan dijo de esa palabra que quiere decir, “¡Que Alá otorgue!» Para que el lector sepa, el diccionario oficial de la lengua española de la Real Academia de España (edición de 1914) da como el significado de esta palabra: “OJALA (Del árabe iji in xa alláh, si Dios quiere) interj. con que se denota vivo deseo de que suceda una cosa”.
Yo en aquel entonces no estudiaba ninguna Biblia española, pero cuando años después me matriculé en una universidad Cristiana, comencé a estudiar la Biblia española y encontré la palabra ojalá. Me asusté. ¿Por qué tiene la Biblia española una palabra que ser refiere al dios falso e ídolo musulmán? Quedé triste y deprimido por esta palabra y durante los siguientes 25 años la palabra ojalá en la Biblia de Valera me molestaba mucho. Me quejé a Dios por habernos puesto una palabra tan herética en la Biblia.
En el año 1999 llegué a estar involucrado en el movimiento para reimprimir la Biblia antigua de Valera, 1865. Otra vez me asusté que en la pura palabra de Dios apareciera la palabra ojalá. Y otra vez me entristecí. Pero Dios me decía “No cambies mi palabra”. Soy cabezón y quería cambiar esa palabra ojalá, pero Dios me seguía diciendo, “¡No metas las patas en mis palabras!”
Bueno, dije yo, “Dios me ha regañado por el intento mío de cambiar palabras en la Biblia española. Por lo tanto, voy a aprender la razón por la que Dios rehúsa dejarme reemplazar la palabra ojalá con otra palabra que no tenga que ver con los musulmanes”. Que entienda el lector, la historia de España y los hispanoparlantes, desde 713 d.C. hasta los reyes católicos de España en el decimocuarto siglo, es la historia de los moros musulmanes que conquistaron y dominaron la península Ibérica por 6 siglos. Es por eso que el castellano tiene tantas palabras con raíces árabes, así como la palabra ojalá. Y es por estas realidades que yo estoy de lo más seguro que Dios intenta enviar mensajes salientes y claros al pueblo hispanohablante en cuanto al dios falso de los musulmanes que no es el mismo Jehová del antiguo testamento. Alá es un dios inventado y fabricado por un fanático religioso epiléptico (Mahoma) que consumó la relación matrimonial con su sexta “esposita”, Aísha, que apenas tuvo 9 años. También Mahoma es el “profeta» que trajo la matanza sangrienta sobre 3 aldeas de judíos inocentes porque no deseaban convertirse al islam. ¡Que horror!
Ahora bien, esta palabra ojalá como dije ya, fue para mi fuente de consternación profunda. Pero con paciencia comencé a estudiar la palabra y averigüé algunas cosas importantes mientras estudiándola. Primero que nada aprendí que la palabra ojalá aparece exactamente en 15 versículos (por casualidad, 3 x 5, cinco siendo en la Biblia el número ¡de muerte!). Aparece 11 veces en el Antiguo Testamento y 4 veces en el Nuevo. Las citaciones son las siguientes: Génesis 17:18, Génesis 30:34, Números 14:2, Números 20:3, Números 22:29, Deuteronomio 32:29, Job 13:5, Job 16:4, Job 16:21, Salmo 119:5, Isaías 48:18, I Corintios 4:8, II Corintios 11:1, Gálatas 5:12, Rev. 3:15.
En la hermenéutica (interpretación de la Biblia) tenemos una cosa que se llama la ley de la primera mención. Es decir, que la primera vez que aparezca una palabra o un término en la Biblia, esa primera mención establece generalmente el significado de esa palabra a través de la entera Biblia que resta. Fui directamente a la palabra ojalá en Gén. 17:18 y noté una curiosidad. Pues, yo sé que en capítulo 15 de Génesis Dios prometió como heredad a Abraham la tierra de Palestina. Yo también sé que no existe ningún cuerpo religioso, político ni filósofo en la tierra que cree las palabras de Dios en cuanto a la tierra perteneciendo a la nación de Israel exclusivamente, aparte de algunos cristianos creyentes de la Biblia y los mismos judíos (y aun algunos de ellos no las creen). Incluso Abraham se reía en la cara de Dios al oír que Dios iba a levantar simiente por medio de Sara, su esposa de 90 años. Abraham rehusó creer Dios y de esa manera se alineó con la Iglesia Católica, los musulmanes, Fidel Castro, Hugo Chávez, la prensa internacional, Barack Hussein Obama, la Iglesia Presbiteriana, la iglesia Luterana y una pila de otras organizaciones seculares y religiosas que existen en el mundo hoy por hoy.
Así que, llegamos a Gén. 17:18, recordándonos de la ley hermenéutica de la primera mención, y encontramos allí a Abraham quejándose con Dios y levantando pleito en contra de Dios, no creyendo la promesa de Dios en cuanto a Isaac y la tierra. En ese versículo encontramos el nombre del patriarca de los musulmanes, Ismael. El mismo Mahoma dijo que provino de la descendencia de Ismael y los eruditos musulmanes dan la genealogía de Mahoma diciendo que era el septuagésimo biznieto del hijo mayor de Abraham, Ismael (T. P. Hughes, Diccionario de Islam, pag. 217). Entonces, allí encontramos, junto con la palabra Ismael, la primera mención de la palabra ojalá. ¡Que casualidad que la palabra ojaláapareciera pegado al nombre del hombre que se reconoce como el mismo padre del pueblo musulmán que adora al dios Alá! Me dije a mi mismo, “¡Hay algo muy raro aquí!»
Pero eso no fue todo. Seguí estudiando la palabra, fui y estudié los otros 14 versículos en donde aparece la palabra ojalá. De ahí comencé a identificar una pauta definitiva. Volví al primer versículo en Génesis 17:18 y noté que aunque Abraham le había rogado de Dios que dejara a su hijo Ismael (¡NO Isaac!) ser el hijo de la promesa (la promesa de heredar la tierra). Sin embargo. Dios NO respondió de una manera favorable. Es decir que Jehová categóricamente le dijo a Abraham que ¡NO! Curiosamente, los musulmanes, así como deseó Abraham, también enseñan que el hijo de la promesa es Ismael y NO Isaac. Y además de eso, los musulmanes también enseñan que Ismael fue el hijo que Abraham sacrificó a Dios en Gen. 22 y no Isaac. Es decir, a fin de cuentas, que la raíz y la base de la entera religión musulmana es el rencor y envidia que los ismaelitas mantienen hasta la fecha en contra de Jehová por haberle negado a Abraham que fuese Ismael el hijo de la promesa.
Una vez que me di cuenta de esa realidad entendí que el mensaje que Dios intenta demostrar al pueblo hispano (quienes fueron controlados por Alá por 6 siglos) que el dios impotente de los musulmanes no es capaz para responder y contestar la oración del así llamado “padre de la fe”, Abraham. Abraham apunta su rostro hacia los ciclos y dice, “¡Ojalá Ismael viva delante de ti”! Y Alá responde desde los ciclos con silencio absoluto (por supuesto, ¡que no existe!). Y el verdadero Jehovah Dios de los ciclos responde ignorando la oración de Abraham y confirmando Su promesa original a Abraham que Isaac fuese el hijo de la promesa. ¡Amen!
Pero eso aun no es todo. Seguí estudiando todas las apariciones de la palabra ojalá y llegué a entender que en cada instante que aparece la palabra, siempre es el deseo o anhelo, de una u otra persona, que no se cumple. En cien por ciento de las apariciones de la palabra ojalá, la esperanza de que sucediera una u otra cosa no viene a cumplirse. Y de ahí se puede deducir una verdad única. En la palabra ojalá tenemos una revelación avanzada que Dios ha puesto en la original Biblia de Cipriano de Valera de que Alá no puede responder ni contestar las oraciones de sus santos, es decir nosotros sus hijos redimidos. Mejor que oremos a Jehová y a su hijo, el Señor Jesu Cristo.
Así que podemos concluir con esta realidad: La palabra ojalá en la Biblia inspirada de Cipriano de Valera es la marca de la oración NO contestada. De esa manera Dios ha dejado una pista, con esta palabra única que se llama ojalá, de que la religión incorrecta es el islam y que Alá y su profeta Mahoma son falsos, débiles e impotentes. ¡Amen! Y la cosa más triste es que las dos biblias más nuevas que han salido en el mercado (la Gómez de 2004 y la biblia de Monterrey) han quitado esta revelación avanzada de la palabra de Dios, y de esa manera han borrado la verdad que Dios quiere revelar al pueblo hispano. Gómez, D. A. Waite, Raúl Reyes y Bill Park con voz unánime dicen con Abraham en su momento de flaqueza, ¡Ojalá Ismael viva delante de ti! ¡Que barbaridad!
